Mientras avanza el mega paquete de medidas económicas emitido por el Gobierno de Alberto Fernández, continúa la incertidumbre acerca de hacia dónde va la Economía 2020.

Los 3 ejes del Plan Económico tienen que ver con el equilibrio fiscal, la reactivación del consumo, y asegurarse los dólares de la economía.

Equilibrio Fiscal

El ajuste fiscal del cual tanto se habla está fundamentado principalmente en las siguientes medidas: subas de impuestos, retenciones y la suspensión de movilidad previsional.

Sin superávit fiscal, capacidad de endeudarse ni deseos de contraer el gasto público o efectuar una temida emisión excesiva, siguieron el camino del “impuestazo”. De esta manera, las nuevas medidas parecen otorgarle transitoriamente recursos al Tesoro entre 1 y 2 % del PIB.

Desde el punto de vista fiscal, el paquete mejora las cuentas públicas, y se puede pasar en 2020 de un déficit primario –antes del pago de intereses—de casi 1 punto del PIB que deja Macri a equilibrio fiscal o un leve superávit primario.

Sin embargo, la actividad económica es más compleja de descifrar. Será clave lo que ocurra en los próximos 3 meses. Un aspecto fundamental será la renegociación de la deuda con acreedores, es decir, no caer en default.

Plan de Reactivación

Los principales motores para la reactivación de la economía serían:
– Consumo
– Crédito

El equipo de Alberto Fernández espera que algunas de las medidas tomadas – congelamiento de tarifas públicas por 6 meses, mejora en los ingresos de los sectores más bajos (bonos a aquellos que cobran la jubilación mínima, AUH, subsidios Plan Contra el hambre) y control sobre el dólar oficial – se traduzcan en mayor consumo. Y que a su vez, este control sobre el dólar y una tasa de interés de referencia que comienza a bajar – incluso por debajo de la inflación – conduzcan a mayores créditos al sector privado.

Sin embargo, a esto se le debe sumar lo que ocurra con la conformación del Consejo Económico y Social y el acuerdo social con empresas y sindicatos. Para que el consumo se reactive, además del crédito, los salarios deben ganarle a la inflación.

Asegurar dólares

El dólar está totalmente controlado a través de un cepo cambiario muy fuerte. El saldo de la balanza comercial (exportaciones – importaciones) es fuertemente positivo, esto genera que ingresen dólares genuinos al país. Y como el único que puede comprar dólares libremente es el Banco Central, los acumula y de esta manera regula el dólar oficial.

Así, el Central irá acelerando la compra del superávit comercial, mientras acumula reservas que garanticen el pago de la deuda pública y evitar caer en default mientras se renegocia con los acreedores privados.

Desde el gobierno creen que si logran cerrar la renegociación de la deuda hasta marzo, podrán pasar a una segunda etapa del Plan de Reactivación.

Por el momento, este control es otro elemento que utilizan para tratar de reactivar la economía en el corto plazo. Con un dólar planchado, y la idea de que eso mantendrá la inflación estable, apuestan a que así se encenderá el motor del consumo.

Riesgos del corto plazo

– Aceleración de la inflación: Si la inflación se acelera, no hay posibilidad de reactivar el consumo, ya que el aumento de precios se llevaría todo lo que se puso en el bolsillo de los consumidores.

– Brecha cambiaria más amplia: Es fundamental que la brecha cambiaria no continúe subiendo, ya que esto aumentaría las distorsiones y generaría mayor presión inflacionaria. Diciembre es un mes de alta demanda de pesos por motivos estacionales: empresas y familias necesitan pesos para pagar sus cuentas. Pero a partir de enero, esa demanda disminuye y eso puede agregar más presión sobre la brecha cambiaría.

– Impacto de mayores impuestos: Si bien la Ley de Emergencia ha despejado momentáneamente las dudas de que Argentina podía ir a una hiperinflación o al default, queda un interrogante: el impacto de las decisiones de consumo de aquellos que se verán afectados por este ajuste, es decir, la clase media, media alta, alta, jubilados que cobran más de la mínima y el campo.

Y por último, es importante recordar que los impuestos castigan la inversión por varias vías, reducen los márgenes de rentabilidad y el ahorro que es la fuente de futuras inversiones. En Argentina, la presión tributaria ya es muy alta y necesita ser reducida para que el país vuelva a crecer y a generar empleo. Esto es un pilar fundamental y necesario para que cualquier Plan Económico funcione.

Por Laura Neme

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